Ver jugar a Puebla es frustrante porque ni ataca ni defiende. La zaga hace agua, la media de contención no contiene ni una hoja invernal y los delanteros se asustan con un grito de los adversarios. Así luce el conjunto de José Luis Sánchez Solá, en donde Luis Miguel Noriega es el único futbolista entrón, no se arruga, siente los colores de la institución y, como verdadero toro encastado de la temible ganadería de Miura, va adelante. El esfuerzo del capitán se viene abajo porque ni su entrenador lo ayuda en momentos críticos como ocurrió ante Pachuca, el supuesto equipo de México.
La dirección técnica implica leer los partidos en el momento del desarrollo. Ricardo Antonio La Volpe, Chepo de la Torre, Carlos Alberto Poblete, Pepe Cardozo y Gustavo Matosas son los únicos directores técnicos en México capaces de modificar el esquema al momento del progreso. Sí, el reordenar al equipo a lo largo del encuentro es un arte que pocos pueden hacer. Ni el mismísimo Antonio Mohamed tiene la facultad de hacerlo, sus devaluadas Águilas no pueden cuando les marcan o cuando les juegan de tú a tú, como intentó Chivas en el súper devaluado clásico nacional.
La honestidad de Chelis al reconocer su error de poco sirve en los momentos de apremio vividos por Puebla en la tabla porcentual, donde ocupa el penúltimo lugar.
“Me equivoqué en meterlo (a Loboa)”, dijo el Chelís, quien, 35 minutos después de haber mandado al colombiano a la grama del mundialista Cuauhtémoc, lo retiró para darle ingreso a Flavio Santos, ya cuando el Pachuca los había empatado.
Y como político en campaña remató: “Me quedo con el esfuerzo y ganas de permanecer en primera”. ¿Entendieron?
Así la Franja no hará ni 16 puntos, los presupuestados por Sánchez, porque Puebla enfrentará a León en el Nou Camp, en donde encontrará al rey de la selva en ascenso, rumbo a la calificación y cerrará con Santos en el Cuauhtémoc. El mejor escenario son dos puntos, si los conquista será un milagro.
Pero eso sí, los jilgueros de Chelis se desviven en sus comentarios para evitar que el entrenador sea señalado como el culpable. La Franja sumó ocho partidos sin ganar, pero los fervorosos porristas o hinchas del entrenador mantienen en popa su “periodismo” de camiseta. Qué desfachatez.
 
Tiene razón Mario Carrillo
Sí tuvo razón el autollamado Bianchi mexicano, Mario Carrillo, cuando declaró que las televisoras de paga y abiertas no deberían transmitir los partidos de Europa, Estados Unidos y Sudamérica porque la afición abrió los ojos y, poco a poco, comienza a dejar de ir a los estadios. El motivo es simple. La calidad mata a nuestro poderoso balompié. No es lo mismo ver a Real Madrid, Barcelona, Manchester City, Chelsea, Milan, Bayern Munich, Juventus, River, Boca, y súmele a la lita al conjunto que quiera, por muy modesto que sea, es mejor que 10 equipos de la Liga MX.
El temor de Carrillo se reflejó claramente en el clásico donde América y Guadalajara jugaron con un miedo monumental. El equipo de Televisa y Jorge Vergara fue intenso, pero sin un ápice de calidad. La verdad es mejor ver un encuentro de Europa o Sudamérica o de los Estados Unidos que ir a cualquier estadio a desilusionarse y enfadarse. La calidad de nuestro futbol aleja a la afición de los estadios.