Esta semana el encargado de la comunicación del movimiento de Antorcha Campesina, Aquiles Montaño, nos dedicó unas cuantas líneas y palabras (más de 8 mil) en su “afamada” columna, colaboración, texto, catarsis o como quiera llamarle.
Aunque su texto deja mucho que desear por carecer del más leve sentido de la redacción y escrita más con el hígado en un ataque soez, más que con el sentido común de la comunicación, le daremos una breve explicación de lo que es el oficio periodístico, del cual parece no tiene ni tantita idea.
Por ejemplo, señala que “¡Otra vez!” se insiste en “mentir de forma absurda” de que la diputada federal Soraya Córdova Morán hostigó, amenazó e intimidó a los cuatro detenidos por la manifestación de Chalchihuapan.
Y dice el antorchista que los ataques regresan, a pesar de que han probado que la diputada se hallaba a varios kilómetros de distancia de los hechos del 9 de julio.
No dudamos de su palabra, incluso hemos dado la versión antorchista que la legisladora estuvo en otro sitio, lo que hemos publicado en las notas que hace referencia.
Hasta fuimos puntuales de que los testigos de que la diputada Soraya son militantes de Antorcha Campesina, organización que su hermano Aquiles Cordova Morán preside a nivel nacional.
Pero señala que la información vertida por este reportero tiene como base y antecedente “un bodrio sin sustento, ni pruebas”.
Lo malo es que Aquiles (a quien no tengo el gusto de conocer personalmente ni mucho menos profesionalmente) se la pasa denostando la información como si Intolerancia Diario la hubiera inventado.
Simplemente le recuerdo (si es que leyó las notas completas) que están basadas en testimonios de los mismos detenidos, no son invento de este medio de comunicación.
Por si no lo sabe el experto en comunicación antorchista, uno de los géneros periodísticos es la entrevista, donde se da voz, en este caso, a los testimonios de los cuatro detenidos y aún procesados.
Éste fue el género que se utilizó, inclusive dando contexto de los hechos del 9 de julio, sin palabras más ni menos se publicó lo que los entrevistados tienen que decir y han dicho sin mayor problema, así como se ha publicado la versión de Antorcha Campesina.
Soyara jamás se ha acercado a este medio de comunicación a dar su versión, sólo utiliza a su gente.
¿Será que ese testimonio les molestó a los antorchistas? Se nota que la libertad de expresión y tolerancia es su fuerte.
Le recuerdo que incluso las declaraciones que se hicieron ante este reportero las vertieron del mismo modo ante el Ministerio Público, mismas que obran en actas y ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
 
Lo digo, por si no estaba enterado
Antorcha Campesina aseguró que Soraya no pudo presionar, intimidar y amenazar a los detenidos de Chalchihuapan, por estar en un evento escolares el 9 y 10 de julio pasado.
Los detenidos aseguraron en entrevista que la vieron hasta dos veces, una a unos metros de la manifestación, cuando se los llevaban aprehendidos y la otra en los separos de la Procuraduría de Puebla.
Señalaron que no supieron la hora exacta que vieron a la legisladora antorchista en los separos de la dependencia, por estar obviamente encerrados, sin saber si quiera si era de día o de noche.
Por medio de un boletín de prensa, los antorchistas aportaron testimonios del presidente municipal de Huitzilan de Serdán, Manuel Hernández Pasión y de la directora de la Técnica 136.
Todos sus testigos son integrantes de Antorcha Campesina.
Usted lector, tiene la última palabra.
Quisiera dedicarle también 8 mil palabras al buen Aquiles, pero mi tiempo sí es importante.
 
Los transparentes
Error tras error en el caso Chalchuhuapan, la mayoría de ellos mediáticamente.
El día de ayer el portal “Un1ón de Puebla”, de El Universal, publicó que la Secretaría de Seguridad Pública Estatal reservó por siete años la información del caso que mantiene en el escándalo al gobierno poblano.
Y de este modo volvió a abrir un tema al mostrarse opaca.
Lo malo es que no supo manejarlo bien la Unidad de Acceso a la Información de la dependencia a cargo de Facundo Rosas Rosas, y se les hizo fácil negar la información con un acuerdo de reserva que no presentaron ni mencionan siquiera la fecha en que fue firmado.
¿No hubiera sido más fácil que señalaran que la información no podía entregarse por estar bajo una investigación, como lo marca la ley de transparencia?
Pero les gusta complicarse y ahora ser vistos como opacos.
Sólo de este modo demostraron que en materia de transparencia están igual de claros que el chocolate espeso.