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El Relicario, en el olvido

EL AUTOR

Enrique Núñez




El 24 aniversario de la plaza de toros El Relicario Joselito Huerta pasó desapercibido y en el olvido. El inmueble que pronto será derribado para construir un hotel fue una pieza clave para la fiesta brava en Puebla y logró colocarse entre el top cinco de las plazas de toros más importantes del país.

El Relicario acabó con el ayuno taurino que provocó el derribo de la plaza de toros El Toreo, en donde se construyó la tienda departamental Blanco. En el coso de la zona de Los Fuertes desfilaron las más grandes figuras de la tauromaquia nacional e internacional.

En la corrida inaugural hicieron el paseíllo de verde y oro David Silveti, con terno azul con bordados en oro Jorge Gutiérrez y el español Vicente Ruiz “El Soro” apareció enfundando en un vestido de negro y oro, quienes lidiaron toros de la ganadería poblana Reyes Huerta. El corte de listón inaugural estuvo a cargo de Luis Castro “El Soldado”, junto con el empresario tlaxcalteca José Ángel López Lima.

A partir de esa fecha desfilaron figuras del torero como José Tomás, Enrique Ponce, Julián López “El Juli”, José Miguel Arroyo “Joselito”, Pedrito de Portugal y Manuel Díaz “El Cordobés”. Entre los rejoneadores estuvieron Pablo Hermoso de Mendoza y Diego Ventura. Entre las figuras del toreo mexicano que colmaron El Relicario estuvieron Eloy Cavazos, David Silveti, Jorge Gutiérrez, Mariano Ramos, Eulalio López “Zotoluco”, Rodolfo Rodríguez “El Pana” y Rafael Ortega, entre otros.

Los principales ídolos de la plaza fueron Alberto y Rafael Ortega, Arturo Gilio y Uriel Moreno “El Zapata”.

También estuvieron presentes las mejores ganaderías del país como Begoña, Mimiahuapan, Los Encinos, Piedras Negras, Manolo Martínez o Reyes Huerta. Entre los empresarios desfilaron José Ángel López Lima, Alberto Bailleres, José María Arturo Huerta, Javier Marroquín, Mario del Olmo y el que terminó con la fiesta: Juan Huerta.

El primer rabo lo cortó Alberto Ortega Blancas, el 13 de mayo de 1989, al toro “Flamenco” de Huichapan.

El primer rejoneador en actuar fue Carlos Arruza hijo el 6 de mayo de 1989.

La primera novillada se desarrolló el 25 de diciembre de 1988. El cartel fue: Julio Sánchez, Rafael Ortega, Marco Antonio Camacho, Hugo García Méndez, Saúl Acevedo y Ángel García “El Chaval”, con novillos de Rancho Seco. La primera oreja a un novillo la cortó Hugo García Méndez.

El primer festejo nocturno fue una novillada el 9 de septiembre de 1989. Torearon Alfredo Lomelí, Marco Antonio Camacho y Arturo Gilio.

Sin duda, fueron cuatro brillantes sexenios de fiesta brava. Desgraciadamente el gobierno morenovallista acabó con una plaza de toros que puso en alto el nombre de Puebla.

Desde que era secretario de Finanzas, Moreno Valle presumió su afición a la tauromaquia; siempre se dejaba ver en los tendidos cuando fue senador de la República y candidato a la gubernatura.

Sin embargo, al llegar al poder determinó cerrar la plaza para dar pie a la construcción de un hotel. La historia una vez más se repite, tal como sucedió con la plaza del Toreo.

La más bella de todas las fiestas en Puebla está en la orfandad. Y, por lo menos, a las autoridades estatales parece no importarles.

A ver cuántos años dura el ayuno taurino.

Ojalá no sean muchos.

 


1 octubre 2014


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