Nunca en México se había llegado al nivel de polarización existente desde que Luis Echeverría Álvarez confrontó con las fuerzas armadas, hace más de 45 años luego del halconazo (1971) y la matanza de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco (1968).

La línea de tiempo del nuevo episodio comenzó la tarde del 17 de octubre cuando el Ejército debió dejar en libertad a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín Guzmán Loera El Chapo, preso en una prisión de alta seguridad en Estados Unidos.

Dos días después de la polémica decisión de poner en libertad al hijo del famoso narcotraficante se convocó a un desayuno entre mandos militares en el que el General de División Carlos Gaytán Ochoa hizo notar, sin cortapisas ni dobleces, el enojo castrense con el mando civil: el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas

El martes 22 de octubre el divisionario ofreció una perspectiva que no es ajena a los mandos castrenses, entre quienes se había consensuado el mensaje: “México tiene una sociedad polarizada políticamente porque la ideología dominante, que no mayoritaria” se basa en corrientes “pretendidamente de izquierda”.

Esta semana circula la edición del semanario Proceso (No. 2244) cuyo balazo en portada consigna: “Tras Culiacán, se alborotan las aguas en el Ejército”, el cuerpo de élite que falló.

El general en retiro, Sergio Aponte Polito dice a la publicación semanal que “después del operativo fallido” para capturar y luego liberar al hijo del Chapo Guzmán hay “molestia” y “decepción” contra la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador

El periodista Ramón Alberto Garza consideró que el presidente López Obrador y el Ejército Mexicano “están abiertamente confrontados y que existe un choque entre el mando civil y militar que  no se puede ya ocultar”.

Atribuir a la libertad de expresión las palabras de los mandos militares forman parte de la inexperiencia por no saber descifrar o no querer entender “el lenguaje silencioso, críptico en corto (. . .)”, dijo el periodista.

¿Qué sucedió entre el 17 de octubre y la víspera de los días de muertos?

“¡Qué equivocados están los conservadores y sus halcones! Pudieron cometer la felonía de derrocar y asesinar a (Francisco I.) Madero porque este hombre bueno, Apóstol de la Democracia, no supo, o las circunstancias no se lo permitieron, apoyarse en una base social que lo protegiera y respaldara”, escribió el presidente a las 13:29 en su cuenta de Twitter.

 

 

¿De qué tipo de información dispone López Obrador, su equipo de trabajo y quienes le informan de lo que sucede en su entorno para haber colocado como manto protector a esa “mayoría libre y consciente, justa y amante de la libertad y de la paz que no permitiría otro golpe de Estado?”

En el sótano

1.-  Todos nos equivocamos. La cobertura informativa del caso del ex subsecretario de Sedatu, Juan Carlos Lastiri deberá ser tomada como materia en las aulas en las que se prepara a los nuevos periodistas.

Sin información consistente, todos los medios sin excepción, dieron como ciertas versiones como la del “levantón”, “secuestro y aprehensión”, cuando el miércoles 30 en Zacatlán, un grupo armado se lo llevó con rumbo incierto.

El matiz informativo depende en buena medida de las filias y fobias, que sin embargo, herraron todas. La mala leche y la entraña aunada a la falta de rigor hizo quedar mal a todos frente a las audiencias y lectores por la fake news colectiva.

La verdad sólo la conoce el propio ex servidor público que este fin de semana regresó con los suyos y luego agradeció al gobierno federal y estatal. Su regreso es una buena noticia.