por: Enrique Núñez
Al finalizar la semana el expresidente municipal priista, Enrique Doger, se reunió con toda su pandilla para celebrar su “triunfo” electoral. Según el dicho del “Varguitas”, él —y nadie más que él— es el auténtico baluarte del triunfo morenovallista. Según su lógica, su aportación a la campaña de Rafael Moreno Valle fue de 140 mil votos, independientemente de los sufragios que le quitó a Javier López Zavala, lo que prácticamente le dio el triunfo a la coalición opositora. Así de fácil y así de sencillo. El gran elector en este 2010 fue Doger. Cuando menos eso fue lo que les dijo a toda su pandilla en una reunión a la que fueron convocados los incondicionales de siempre: Nacho Mier, Enrique Chávez Estudillo (“El Kio”), Jorge Ruiz, Lauro Sánchez, José Ángel Pérez, Freddy Aco y Manuel Treviño. Ahí festinó y les anticipó espacios en el sexenio que está por venir, en el que dijo tiene apalabradas dos secretarías y ser —en caso de que así conviniera— el próximo líder del Congreso. El siguiente paso es apoderarse del PRI, para lo que ya inició su operación, que —de acuerdo a sus propias palabras— será auspiciada financieramente por el futuro gobernador. Y por si algo faltara, Doger ya piensa en 2016, ya que asegura que la que sigue es la suya y que la gubernatura es parte del acuerdo con Moreno Valle. El arte de usar chaquetas Fiel a su estilo, Doger llevó a una casa de campaña y trajo a la otra. Para él cambiar de chaqueta es un placer. Lo mismo le vendió al candidato panista la incorporación de gente de su equipo, y por otra parte le entregó a Zavala el libro en donde aparecía la investigación financiera que incluía el juicio del papá de Moreno Valle en Italia. ¿Por cierto, sabe usted cuándo se dobló Doger con Zavala? Cuando se encontraba con mayor ventaja en las encuestas. ¿Y sabe cuándo lo traicionó? Desde el primer día. Así es el burdo maquiavelismo dogerista. ¿Hasta dónde llegará Doger con estas prácticas? Veremos y diremos. Sobre la voracidad perredista Recibí una carta del líder estatal del PRD, Miguel Ángel de la Rosa, en la cual niega que su partido haya enviado una carta al gobernador electo solicitando la titularidad de la Secretaría de Finanzas. Mañana abordaré el tema y les explicaré cómo los perredistas pasaron a ser los tontos útiles de esta historia.
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